Pide el amante celos al marido,
con que despierta al que durmiendo estaba,
y a la que de ofender no se acordaba
la deja, por sus celos confundido.
Prueba el padre la reja y el vestido
a la doncella humilde que no hablaba,
y con la privación, lo que ignoraba
sabe, y escribe, y mira, y deja el nido.
Tal vez a la justicia viendo un hombre,
dice el delito que ignoraba hiciese,
publicando su culpa en ir huyendo.
Quien desafía y pierde, no se asombre;
que no hay cosa más necia y peligrosa
que despertar a los que están durmiendo.