Mi padre, que contigo, Leonor mía,
no mía, dije mal, casarse intenta,
de ti, de sí, de mí, mi vida ausenta,
y a la corte solícito me envía.
No quiere que en Jerez asita un día,
ni un hora, en que pudiera darte cuenta
de aqueste dulce amor que me atormenta,
que cuanto a ti se acerca me desvía.
Parto a morir, mi bien; y voy de suerte,
que, con dejar el alma en la partida,
tengo por mayor mal dejar de verte.
Cásate con mi padre y mi homicida,
pues perderé la vida por no verte,
y ganarás mi hacienda sin mi vida.