Caiga el hermoso como cedro y palma,
caiga el Cherub, que fue su nacimiento
con el Aurora, y tuvo atrevimiento
donde todo poder se humilla y calma.
Caiga, perdiendo la victoria y palma,
del monte del excelso Testamento,
y suba la humildad al mismo asiento,
a vos, Francisco humilde, en cuerpo y alma.
Si al crucifijo Serafín divino
volvéis los rayos, sois espejo claro
tan parecido, cuando en vos se mira.
Que ya sois Serafín y al justo vino,
subiendo a ser del que cayó reparo,
ángel no es mucho, mas llagado admira.