Hijos de amor, aunque de amor bastardos,
celos, que con la capa de los cielos
cubrís vuestros engaños y desvelos,
engaños breves, desengaños tardos.
Celos valientes, a inquietar gallardos
la causa que os obliga, locos celos,
de la cara verdad. ¡Oh sacros velos
y del sol del amor nublados pardos!
¿Qué haré, que me han mandado aunque me asombra
ver vuestra causa, y causa que es tan bella,
que por ser celestial, bella se nombra?
Sospecho que decís que vaya vella.
Iré como quien tiene miedo o sombra,
que, por ver si es verdad, se abraza de ella.