No fueron vistos todos los queridos
de la fama; el amor tiene despojos
que no han entrado todo por los ojos;
caminos son del alma los oídos.
Estaban mis sentidos divertidos
para sentir del Conde los enojos,
y de su vista vino a darme antojos
un veneno escuchado en mis sentidos.
Los venenos bebidos hacen daño;
pero ¿cuándo escuchado los venenos,
se han dado a nadie con tan dulce engaño?
Ya tengo de ellos los sentidos llenos,
oído quiero al Conde, ¡caso extraño!
pienso que visto le quisiera menos.