Hermosa virgen, cuyo cuerpo santo
yace debajo de esta blanca losa,
y cuyo puro espíritu reposa
en tanta gloria y en descanso tanto.
Hoy tu martirio, del tirano espanto,
admirada tu patria venturosa,
de quienes eres patrona gloriosa,
celebra en dulce y sonoroso canto.
Recibe, ¡oh clara luz! que el firmamento
dora con pies de sol eternamente
esta memoria que en tu honor presento.
Y a quien de gloria coronó tu frente,
pide para tu pueblo paz y aumento;
así la tuya accidental se aumente.