Tuvo la mano Mucio largo espacio
delante de Porsena, ardiendo en fuego;
por montes de agua halló camino el griego
al mar Tirreno, al Libio y al Carpacio.
Bajó a las puertas del infierno el tracio
cantor que puso a su dolor sosiego,
y por su honor, sin ser amante ciego,
la puente defendió famoso Horacio.
Yo, pues, con tanto ejemplo, cuanto encierra
aquesta cueva, sacaré atrevido
si con diamantes el temor la cierra.
Que un verdadero amor agradecido,
en bien, en mal, en fuego, en agua, en guerra,
nunca tuvo temor si no es olvido.