Leonardo ilustre, valeroso armífero,
contra el fiero cismático y herético
y contra el falso alárabe profético,
alférez fuerte, capitán belífero.
Tú que el pendón católico y cristífero
has puesto sobre el muro mahomético,
honrando al suelo vandalino y bético
de ingenios y armas fuerte y salutífero.
Si a Carlos Quinto, príncipe invictísimo,
la fama llega de tu esfuerzo bélico,
verás de premios un inmenso cúmulo.
Serás en vida espléndido y riquísimo
y en muerte como a mílite evangélico,
dos mil banderas honrarán el túmulo.