Quien vive larga vida, no se espante,
que en muchos años, muchas cosas vea,
tanto suele engañarse el que desea
que al límite postrero se adelante.
El más robusto, fuerte, y arrogante
no hay caña humilde que más débil sea,
ni hay gusto en las riquezas que posea,
ni mal que no le humille y le quebrante.
Todo se atreve al que no vio, ni siente,
en que imagina el que vivir procura
si en todo tiempo muere brevemente.
La muerte en fin ha de vivir segura,
pues siendo un enemigo tan valiente,
esperarle sin fuerzas no es cordura.