La dulce lengua de engañoso estilo
de un lisonjero amigo fabuloso;
la pluma del cobarde cauteloso,
ardiente espada de doblado filo;
Las lágrimas del falso cocodrilo,
de la sirena el canto peligroso;
el león hambriento, el áspid venenoso
que silba por las márgenes del Nilo;
la furia del que hablando se deslengua
contra el ausente, la ocasión pasada
para poder satisfacer su mengua;
en el rendido la villana espada,
no igualan ni a la furia ni a la lengua
de una mujer, para vengarse airada.