Opuesto al Español, como al Tebano
el animal, que a Venus tanto ofende,
las medias lunas, que del sol defiende,
de espumoso furor argenta en vano.
Ni rayo artificial, la tierna mano
con privación de un sol al aire extiende,
divide instantes, átomos enciende,
por senda estrecha tronador Vulcano.
Cayó el terror del Pardo, el horizonte
todo tembló, y entre el humor adusto
Adonis dio sus flores más perfectas.
Vengose Venus; no te admires ¡monte!
que menos rayo de Felipe Augusto
estrellas fijas encendió cometas.