Aunque es verdad que tanto bien deseo,
quiero tanto a don Juan, que me ha pesado
de que quiera el entrar precipitado
de esta locura por mi humilde empleo.
Pero el grande peligro en que me veo,
amando amada, sin tomar estado,
animado el temor, templa el cuidado,
y me parece que mi bien poseo.
Gran fineza de amor! Pero cumplida,
tantas desdichas pueden ofrecerse,
que en dejar a don Juan me va la vida:
Mejor es apartarse que ofenderse,
que una mujer que quiere y es querida,
en qué puede parar sino en perderse?