Casarme quiere este tirano impío
sin decirme con quien; pero no crea
que menos que contigo, mi bien sea,
pues de tu calidad las prendas fío.
Yo he llorado por ti, dulce amor mío,
y pues que sólo el alma te desea,
declárate con él, para que vea
que no es mi inobediencia desvarío.
Dile que eres mi esposo, que en los plazos
de Amor siempre se escoge el más pequeño,
y te daré en albricias mil abrazos.
Que si no lo has de ser, mi fe te empeño,
que quiero más la muerte, que otros brazos,
y más la sepultura que otro dueño.