Tiene el Líbano un árbol, planta rica
del saludable fruto trascendente,
cuya raíz, que en el sitio está pendiente,
echa fuera los brazos que rubrica.
Y una planta, que al fértil hombro aplica,
por no hacer su caída contingente,
le está besando el pie, que amargamente
de aromáticas lágrimas salpica.
Es el resabio en ti de un odio injusto,
la raíz que revienta mal sufrida;
Jonatás palma, si árbol tú, robusto;
pues a un tiempo aplicó con fe advertida,
la boca del respeto a tu pie augusto,
y a tu fruto la rama más florida.