Jacinta, alto sujeto de hermosura,
por quien se abrasa de Belardo el alma
en gentileza como verde palma,
que no en la condición áspera y dura;
Siralbo por el agua te conjura,
no del olvido y su espaciosa calma,
mas por la que llorando le desalma
y hasta la sangre de su pecho apura.
Conjúrote por esta lastimosa
historia de su vida y hechos raros,
vida que cuelga ya de tu cabello,
que salgas fuego tierna y amorosa
del cielo puro de tus ojos claros,
no como furia, mas como ángel bello.