¡Oh, noche oscura! Alivio a los mortales
suele llamarte el que cansado viene,
pues descanso al trabajo le previene,
que en tus tinieblas hallan fin sus males.
Obeliscos y alcázares reales,
defensas que la industria humana tiene,
que, en ausencia del sol, su luz mantiene
el fuego, que le sirven de fanales,
ya pisarlos no quiero, ni deseo
tu luz, ¡oh sol! Detente en tu carrera,
que, pues mi honor igual a ti no veo,
y de un rey el enojo persevera
contra mi padre, que es su muerte creo
en noche os cura, es bien que su hijo muera.