Si Atenas tus pinceles conociera,
¿qué poca gloria diera a Apolodoro,
ni en Pario mármol ilustrara el oro
el nombre a Zeuxis, que a tus obras diera?
Parnasio en la palestra se rindiera,
como en el grave estilo Metrodoro;
ni pluma se atreviera a tu decoro,
sólo pintarte tu pincel pudiera.
Bien pueden tus colores alabarse,
y el arte de tu ingenio peregrino,
cuanto puede imitar docta cultura.
Que si al cielo quisiera retratarse,
sólo fiara a tu pincel divino
la inmensa perfección de su hermosura.