Los que fuera del curso y armonía,
que con ley inmortal gobierna el suelo,
vistes el sol entristecer el cielo,
y suceder la noche al mediodía.
Los que vistes con triste melodía
llorar las piedras, y romperse el velo,
morir la vida, y convertirse en hielo
la luz del mundo, que en sí misma ardía.
Mirad el sol, que la prisión levanta
al luminoso cuerpo soberano,
mirad la vida que a la muerte espanta.
Pues con los rayos de su eterna mano
renueva de su templo el alma santa
el cinco veces roto velo humano.