Si todas las espadas que en diez años
desnudó sobre el Troya el bando griego;
si de Roma abrasada todo el fuego,
si de España perdida tantos años,
si el toro de metal, si los extraños
caballos del gran Dionisio griego,
si el arco y flechas que no admiten ruego,
y del cobarde Ulises los engaños
me hiriesen, me abrasasen y afligiesen;
me atormentasen juntos y engañasen,
mostrando en mi flaqueza el poder suyo,
tengo por imposible que pudiesen,
si todos contra mí se conjurasen,
mudar mi amor y condenarme al tuyo.