¿A qué puede llegar un mal suceso
que exceda de la línea en que está el mío?
Pues yo no he respondido un desvarío,
o no tengo honra o me ha faltado el seso.
Para el silencio que en mi amor profeso
bien de las ocasiones me desvío.
Ya de todo remedio desconfío
con este loco inevitable exceso.
¡Oh, Amor! ¿Tercero yo de lo que adoro?
Pero si esta ocasión mudan los Cielos
mis esperanzas, pienso que mejoro.
Pues que poniendo en todos mil desvelos,
la puedo hablar, guardándole el decoro,
si cuando hablase amor callasen celos.