Subid sin miedo ¡ay, dulces pensamientos!
al mismo sol, pues la esperanza os guía;
que el pájaro, donde es pequeño el día,
dispone el vuelo a penetrar los vientos.
No os parezcan soberbios mis intentos
si la altura que veis os desconfía,
que quien tan altas pretensiones cría
sabrá sufrir más ásperos tormentos.
No os ofenda el caer por levantados;
hijos del alma sois, tan bien nacidos,
que estáis a hazañas tales obligados.
Yo quiero que perdáis por atrevidos,
pues no dirá que sois mal empleados
quien se burlare de que vais perdidos.