Vides y harpadas nueces a labores
un verde templo estaba componiendo,
cuando en ellas medroso ciervo huyendo
se libró de valientes cazadores.
Luego que los lebreles voladores
pasaron la campaña discurriendo,
como inútiles ya, quedó rompiendo,
pámpanos, lazos, hojas, fruto y flores.
Como se descubrió, viola un montero,
y tirando una flecha venenosa,
cayó diciendo: Justamente muero.
Pues ingrata rompí la selva hermosa,
que la vida me dio, que ya no espero,
así es la ingratitud al cielo odiosa.