Veranse haciendo verde Primaveras
las nubes de colores revestidas,
las flores en el Cielo, y desasidas
las luces fijas de tu eterna Esfera.
El Sol en la mitad de tu carrera
las ruedas detendrá de oro vestidas,
y a cuantas cosas hoy infunde vidas
hará volver la confusión primera.
Verase el carro celestial sin guarda,
y desclavado de su cerco oblicuo,
andar la Luna perezosa, y tarda:
Amado un pobre, y despreciado un rico,
antes que de don Félix sea Leonarda,
y que deje de ser de Federico.