Pensamiento de amor mal empleado,
adónde conducís mis desatinos?
en la tierra por ásperos caminos,
y en el Cielo por temple siempre helado.
El pájaro celeste, descansado
yace en verdes laureles, o altos Pinos,
vosotros por los aires peregrinos
no halláis descanso a mi mortal cuidado.
Quéjase en la prisión de su enemigo
el cautivo de Argel a quien parezco,
el triste, el preso, el noble amigo.
Yo sola en tanto mal como padezco,
no me puedo quejar sino es conmigo,
no puedo remediarme y enmudezco.