Si Feliciano por amor suspira
y es alma de su pecho Dorotea,
¿qué intenta mi esperanza? ¿qué desea?
¿qué al alba nace y a la noche espira?
En vano creo que mis ojos mira
si el pensamiento en otra parte emplea,
pues no es razón que los engaños crea
de donde el conocerlos me retira.
Como el que se ha mirado en un espejo,
no deja de su rostro más despojos,
ni queda en el cristal la imagen de ellos.
Así, no quedo en él si de él me alejo,
pues luego que me aparto de sus ojos
huye la imagen que miraba en ellos.