Un pajarillo el niño Amor tenía
atado a un hilo de oro, y sus colores
miraba más contento, haciendo amores
en lenguaje de niño le decía.
Mas la fácil prisión rompiendo un día,
se fue con otros pájaros mayores.
Lloró el Amor, y díjole: «No llores
Venus, que a risa y no ha dolor movía.
Que también eres tú pájaro en mano
y te vas de la mano velozmente
ingrato al hilo de oro y a la mano.
¡Ay, Dios! Mi dulce pájaro, detente,
que si te vas será esperarte en vano,
tú por el aire y yo llorando ausente.»