Pasa en alarde el campo Castellano,
honra la roja Cruz a los Gaytanes,
van a Sicilia fuertes y galanes,
y de ella a Barcelona Alfonso Hispano.
Nueva Raquel le ciega, y en la mano
suspende el cetro, a quien sus Capitanes
que supieron vencer tantos Soldanes,
quitan la vida con valor Cristiano.
Alfonso llora, aunque razón lo niegue,
y obliga al cielo a que le ponga cargos
un Ángel santo, y que a reñir le llegue.
Prométele también trabajos largos,
que enoja a Dios, que el que es pastor se ciegue,
cuando ha de ser de sus ovejas Argos.