¿Qué puedo ya esperar, desesperado
de un bien, de quien jamás tuve esperanza?
Si la esperanza lo que sigue alcanza,
quien no la tiene alcanzará cuidado.
Mas bien puede, quien ama desamado,
esperar de los tiempos la mudanza;
nace de la tormenta la bonanza,
y sale el claro sol por el nublado.
Mas ¿qué es lo que mis penas entretuvo,
o cómo tanto amor sin fin se adquiere,
pues en alguno el pensamiento estuvo?
Que no es posible que ame y que no espere,
porque quien niega que esperanza tuvo,
confiesa que el amor sin ella muere.