No es firmeza de amor entristecerse,
antes deben las penas desearse,
porque quien es discreto en emplearse,
tendrá por gloria el gusto de perderse.
Amor en posesión no ha de entenderse,
que es honra del sujeto recelarse,
y puede en esperanza aventurarse
lo que con el silencio merecerse.
Triste estará de su celoso estado
quien con amor indigno se entretiene,
pues no hay seguridad, donde hay cuidado.
Del mal empleo la tristeza viene,
que cuando es el amor bien empleado,
no puede entristecer al que le tiene.