Si pudiera mirar como en espejo
el alma, cosa tan suprema y rara,
maestro mío, el alma retratara,
aunque con mi pincel fuera en bosquejo.
Voy a buscarla, aunque de mí me alejo,
adonde fuera justo que la hallara;
mas no la hallando, la razón se para,
pierdo el discurso y los pinceles dejo.
En esta confusión en esta calma,
yo mismo a no saber del alma vengo,
que para dar a amor traje en la palma.
Pues ¿qué definición de ella prevengo?
Que si he perdido en un desprecio el alma,
¿cómo puedo decir lo que no tengo?