Como de aquella imagen que recibe
del cuerpo, engendra amor la fantasía,
que los sentidos de la luz desvía
a su apetito racional proclive.
Así de las especies que percibe
de la razón, el puro Amor se cría;
aquel la voluntad sin ojos guía,
y este en el cielo contemplado vive.
De aquesta celestial naturaleza
es, Francisco, mi amor amor sagrado,
que el otro amor ya fuera en mí bajeza.
Esto le debo al tiempo, que me ha dado
conocimiento de inmortal belleza,
por lo que de la vida me ha quitado.