Hermosa variedad, centro de España,
casa del sol, que la gobierna y dora;
de tanta tierra y mar legisladora
cuanta en su pies en oro y perla baña.
Dulce veneno, que la edad engaña
y el occidente junta con la aurora;
tanto siento de vos partirme ahora,
que parece que voy a tierra extraña.
Pero si la razón os considera,
en tanta confusión, llena de engaños,
tendrá por dicha que dejaros quiera.
Yo vuelvo a prevenir mayores daños;
que no era bien que vuestro Argel tuviera
cautivo el tiempo de mis verdes años.