Loco, atrevido pensamiento mío,
mucho te atreves pues que, disfrazado,
con la piel de Esaú, llegaste osado
adonde hurtar a bendición confío.
Fingí de Estefanía el talle y brío,
gocé a Fortún, y habiéndole gozado,
creció el amor, aunque es el premio hurtado;
que es alma del amor el desvarío.
La luz fingida, el hábito me ampara
el disfrazarme más que fuera justo.
¡Oh, quién de amor con libertad gozara!
¡Oh, quien llegara a verle sin disgusto;
que no gozar del gusto cara a cara,
es infamia de amor, traición del gusto!