Quien, puesto en la ocasión, victoria espera,
a riesgo pone su opinión, si es noble,
pues no hay tan firme pecho a quien no doble
una mujer, si amando persevera.
Tal vez al olmo firme en la ribera
mudan las blandas aguas, y al innoble
muro, la hiedra; el viento, al duro roble;
pues ¿qué hará el ruego en condición ligera?
Más quiero ser de un bárbaro enemigo
cautivo en Tetuán que hacer ofensa
a la lealtad de un verdadero amigo.
Mal hace quien vencer y esperar piensa,
que los peligros del amor que digo,
en las espaldas tiene la defensa.