Quien no sabe del bien del casamiento
no diga que en la tierra hay gloria alguna,
que la mujer más necia e importuna
la vence el buen estilo y tratamiento.
Trasladar a los brazos soñolientos
un hijo en bendición desde la cuna
es la más rica y próspera fortuna
que puede descansar el pensamiento.
Necedad es sembrar tierras ajenas;
conoce el pajarillo el huevo extraño,
y el amante engañado el hijo apenas.
Oígame aquel que se llamare a engaño.
Los hombres hacen las mujeres buenas,
y sólo por su culpa viene el daño.