Claro cisne del Betis, que sonoro
y grave ennobleciste el instrumento
más dulce, que ilustró músico acento,
bañando en ámbar puro el arco de oro.
A ti la lira, a ti el Castalio coro
debe su honor, su fama y su ornamento,
único al siglo, y a la envidia exento,
vencida, si no muda en tu decoro.
Los que por tu defensa escriben sumas,
propias ostentaciones solicitan,
dando a tu inmenso mar viles espumas.
Los Ícaros defiendan que te imitan,
que como acercan a tu sol las plumas,
de tu divina luz se precipitan.