Puertas, como se abrió la cárcel fuerte
al santo Pedro encadenado en vano,
y el pan en cuatro partes a la mano
de Cristo, en que Cleofás quién era advierte;
como el sepulcro en que espantó a la muerte,
saliendo de él con triunfo soberano,
y el reino horrendo de Luzbel tirano,
quedad abiertas de la misma suerte;
puertas, a la mentira resistíos;
a la verdad abríos; que yo llego
con el nombre de Aquel que entró por otras;
abridlas luego, ¡oh, príncipes! Abríos,
¡Oh, puertas perdurables, porque luego
entre el Rey de la gloria por vosotras!