Arrió a tus puertas llama: abre tus puertas,
divino templo del Bautista santo,
que si por la verdad padezco tanto,
bien es que a la verdad estén abiertas.
De cerrojos y láminas cubiertas,
y fundadas en firme y duro canto,
con mis palabras solas hoy levanto
en fe de ser mis opiniones ciertas.
El César está aquí, puertas, abríos:
Bautista, el César llama, y no con fuerza,
sino con sólo la opinión que sigue,
haced a Dios lugar, mármoles fríos,
hoy que nuestra verdad el cielo esfuerza,
porque hasta un mármol la verdad obligue.