Ásperos Montes, de tinieblas llenos,
por resistir al sol con vuestras llamas;
cuevas de lobos y leones; camas
de sierpes, basiliscos y venenos.
Cielo que con relámpagos y truenos
su intrincada maleza desenramas,
y por entre estos robles y retamas
quieres herir los infernales senos.
Aguas que despeñadas de la suerte,
que el llanto mío, vais por campos rasos,
que no hay estío que su hierba queme,
si no es este camino de la muerte,
decidme dónde van tan tristes pasos,
que quien desea morir, la vida teme.