¿Señores Españoles, qué le hiciste
al Bocalino, o boca del infierno,
que con la espada y militar gobierno,
tanta ocasión de murmurar le diste?
El Alba, con que siempre amaneciste,
noche quiere volver de oscuro invierno,
y aquel Gonzalo y su laurel eterno,
con quien a Italia y Grecia oscureciste.
Esta frialdad de Apolo y la Estafeta
no sé que tenga tanta valentía,
por mas que el decir mal se la prometa.
Pero sé que un vecino que tenía,
de cierta enfermedad sanó secreta,
poniéndose un Raguallo daca día.