Querida esposa, en este alegre día
que nos desposa Amor tan tiernamente,
al tálamo real la luz presente,
que te ha de dar la de mi padre y mía
Esta preciosa joya, que servía
un tiempo de ser llave de la fuente,
que de mi diestra mano diligente
al mar del mundo universal corría.
Te quiero dar, porque con tanto brío
de hoy más celes mi honor, que ya tu palma
con este clavo mis heridas ligan.
Señor, ahora sí que seréis mío
y vuestra esclava yo, selladme el alma,
Teresa de Jesús las letras digan.