Divina fuente perenal, de donde
proviene cuanto bien el hombre tiene,
supuesto que aunque ve que de vos viene,
ingrato a vuestras obras corresponde.
Las maravillas que ese pecho esconde,
las partes y grandezas que contiene,
al hombre, al ángel en pensar detiene
lo que sólo de vos, a vos responde.
Ramiro estaba aquí lejos del mundo;
llamole el mundo allá; mas no bastara
sin vuestra voluntad con lazos varios.
Hacedle, gran Señor, David segundo;
que si vuestro poder el suyo ampara,
vencerá con paciencia sus contrarios.