Si desde que nací cuanto he pensado,
cuanto he solicitado y pretendido,
ha sido vanidad, y sombra ha sido,
de locas esperanzas engañado.
Si no tengo de todo lo pasado
presente más que el tiempo que he perdido,
vanamente he cansado mi sentido,
y torres en el viento fabricado.
¡Cuán engañada el alma presumía,
que su capacidad pudiera hartarse
con lo que el bien mortal le prometía!
Era su esfera Dios para quitarse,
y como fuera de él lo pretendía,
no pudo hasta tenerle sosegarse.