Cuando el sujeto que se quiere y ama
nuestra tibieza y vive sin cuidado,
es darle celos la razón de estado
de amor que más provoca, incita y llama.
Canta con celos en la verde rama
del olmo el ruiseñor, que vio en el prado
a quien sigue su prenda enamorado,
y más cuando ella finge que desama.
Contenta estoy con poca diligencia
en ver que despertaron mis desvelos
al dueño de mi amor, por competencia.
Muera a cuidados; mátenle recelos;
porque cuando hay tibieza por ausencia
el remedio mejor es darle celos.