De vos se queja la pobreza humana,
Francisco, aunque conoce el santo celo,
que desde que os subisteis al Carmelo,
lloran por vos las puertas de Altozana.
Si de la vida activa humilde y llana
a la contemplativa alzáis el vuelo,
vivid en Alcalá, mas quiere el cielo
infundiros su ciencia soberana.
No son simpleza e ignorancia agravios
para vuestras costumbres de importancia,
si el cielo purifica vuestros labios.
Pues sois de aquellos para más ganancia,
por quien dijo Agustín que a los más sabios
le quita de las manos la ignorancia.