Pasos de mi primera edad que fuiste
por el camino fácil de la muerte,
hasta llegarme al tránsito más fuerte,
que por la senda de mi error pudieses.
¿Qué basilisco entre las flores vistes
que de su engaño a la razón advierte?
volved atrás, porque el temor concierte
las breves horas de mis años tristes.
¡O pasos esparcidos vanamente,
qué furia os incitó, que habéis seguido
la senda vil de la ignorante gente!
Mas ya que es hecho, que volváis os pido,
que quien de lo perdido se arrepiente,
aun no puede decir que lo ha perdido.