Estos sepulcros de mayor decoro
que cuantos pluma reservó a la historia,
augusta pompa y justa vanagloria,
ceniza guardan ya, que no tesoro.
Sus trofeos del Galo, Belga y Moro,
a su propia virtud deben su gloria,
dando a pesar del tiempo su memoria
voz, alma y vida al jaspe, al bronce, al oro.
Tú pues, a quien la pólvora fastidia,
¿qué pirámides tienes levantados?
¿qué bárbaro carmín tiñó tu espada?
Imita su virtud, su fama envidia,
que fuera de ella cuantos ves armados,
hijos de tierra son, nietos de nada.