Si en una argolla atados los más fieros
y bravos animales Africanos,
columna blanca, con sus negras manos
procuran de mis ojos defenderos.
No sin mucho peligro podré veros
sustentar esos cielos soberanos,
sino los tiene ya blandos y humanos
el miedo de enojaros y ofenderos.
De más precio sois vos, columna hermosa,
que el vellocino y las manzanas de oro,
pues estáis más guardada y defendida.
Pero si el mármol ablandáis piadosa,
para Jasón de su real tesoro
ofrezco más lealtad, y menos vida.