Ya no es amor el atrevido arquero
que pintan de mortal saeta armado,
el dios desnudo y el rapaz vendado,
blando a la vista, y a la mano fiero.
Ya no es Alarbe cazador ligero,
ni el hierro tira en áspides bañado,
ni es Etna ardiente, ni Moncayo helado,
ni viento de la mar, ni sol de Hebrero.
¿O qué blando es amor que de una caña
ha hecho un arco y pasador que tira,
y la cuerda de un hilo sin sospecha?
Ya ni los cuerpos, ni las almas daña,
mas juega como niño, burla y mira,
y mata pajarillos con su flecha.