Dos serafines, celestial porfía,
con dulces voces alternando el canto,
eternamente están diciendo, Santo
al Jehová, que cuanto vive cría.
Y el Paraninfo del alegre día
del celo gloria, del infierno espanto,
que fue Dios hombre por amaros tanto,
está diciendo siempre Ave María.
Trocando de la vida las congojas,
nuevo Ildefonso, ya por los tesoros,
favores de la madre de su padre.
A ayudar a Gabriel fue el Pare Rojas
porque cantasen dos a dos a coros
glorias al Hijo, y Aves a la Madre.